El silencio de indianistas, indigenistas, ambientalistas, feministas… en la Bolivia actual

Por: Ollantay Itzamná
Quechua, Abogado, Perú
Foto portada: Internet
Septiembre 25 de 2020

A casi un año de la consumación del Golpe de Estado, y la instauración del letal régimen dictatorial en Bolivia, seguimos preguntándonos ¿dónde están los prolijos indianistas, indigenistas, feministas, ambientalistas… que fustigaron duramente contra el indio dictador de Evo Morales?

Sus discursos incendiarios abonaron/promovieron el Golpe de Estado el 10 de noviembre pasado. Pero, una vez que el “indio Presidente” fue “defenestrado”, y asumió el poder de facto Jeanine Áñez, por voluntad del Gobierno norteamericano, indianistas, indigenistas, ambientalistas, y muchas feministas, guardaron y guardan un cómplice silencio sepulcral.

Arengaron en las calles y redes sociodigitales contra Evo Morales por la muerte de pájaros en los incendios de Chiquitania (que Morales ejemplarmente apagó), pero negaron la existencia del Golpe de Estado. No dijeron nada ante las dos masacres de indígenas que se resistían al Gobierno de facto. Mucho menos, ante la persecución/criminalización/encarcelamiento de defensores indígenas. La Amazonía boliviana continúa ardiendo, y los narco aviones despegan incluso de aeropuertos estatales, pero Solón, Cusicanqui, Portugal, Zibechi, Gutiérrez… y el ejército de oenegeros guardan silencio sepulcral. ¿Por qué?

La dictadura boliviana hizo del país un escarnio. Bolivia, ahora, en la comunidad internacional es sinónimo de corrupción, narcoestado, improvisación, endeudamiento, nepotismo, racismo… Pero, por ningún lado se asoman indianistas, indigenistas, ambientalistas, moralistas… para llamar a “buen recaudo” al monstruo político que directamente o indirectamente ellos pergeñaron.

A las feministas pro movimientos indígenas les incomodaba los micromachismos de Evo Morales. Por eso hicieron de éste la materialización del patriarcado en Bolivia, y lo apabullaron sin clemencia. Pero, el machismo de Camacho – Añez – Murillo, y de los sables militares, fueron y son demasiado letales incluso para ellas. ¿Por qué callan ahora?

A los indianistas les ofendió de sobremanera que los cuadros dirigenciales del Gobierno de Morales “monopolizasen” la narrativa indianista, dejándolos huérfanos de discurso, o por lo menos de audiencia. Por eso fustigaron duramente a Morales como dictador “pachamamista”, “indígena falso”… Pero, el Golpe y el gobierno de facto les mostró lo que es la dictadura y un gobierno etnófagico. Ahora, a los indianistas los llaman “bestias humanas” “salvajes”, desde la institucionalidad estatal. ¿Por qué aguantan tanta afrenta en silencio?

A los indigenistas, en especial afincadas en las ONG, les sacaba roncha que el indio Presidente, mediante políticas públicas, haya sacado a millones de bolivianos de la situación de empobrecimiento hacia la nueva clase media. Eso les afectaba porque así el país dejó de ser una prioridad de la cooperación financiera internacional. El indigenismo subsiste en la medida que hay bolsones de folclorizados indígenas en la indigencia…. Pero, con la pandemia el chorro de la cooperación financiera se agotó. ¿Por qué callan, ahora, en tiempos de hambre?

A  las y los ambientalistas les enfadó de sobre manera que Morales se haya negado declarar “emergencia nacional” ante los incendios en la Chiquitanía. Dicha declaratoria les posibilitaba acceder a cooperación internacional de emergencia. Pero, Morales optó por apagar dicho incendio por propia cuenta. Este sector ya venía molesto con García Linera, quien con su verba venía “maltratando” a las ONG ambientalistas… Durante el gobierno de facto los incendios forestales continuaron, las semillas transgénicas adquirieron carta de ciudadanía… Pero, Fundación Solón, Fundación Jubileo, Lidema… todos callaítos ¿Por qué? ¿Será porque las migajas que, ahora, les reparte la USAID, les tranquiliza su hambre?

Quizás sea su sentimiento de culpa que los obliga al actual silencio sepulcral. Quizás sea el miedo al bulliyng que les limita opinar sobre su engendro. Quién sabe.

Lo único cierto es que las y los indígenas, campesinos, mujeres, jóvenes. En especial las y los sobrevivientes a las masacres y encarcelamientos no olvidaremos el daño que nos infringieron a los pueblos. Y el repudio contra ellos y sus patrones no terminará el próximo 18 de octubre.

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