Por: Ileana Almeida
Filóloga
Marzo 11 de 2020

Reflexiones sobre el Comunicado 2020 de la Conaie, del 12 de marzo de 2020, en Baños-Tungurahua.

La razón de este texto es fundamentalmente de preocupación. He leído con mucha atención el comunicado de la Conaie luego de la Reunión de Baños y me ha parecido que es como un anuncio del fin del Movimiento Indígena. Nada de lo que se dice (excepto una breve referencia a la Educación Intercultural Bilingüe) se refiere a  los Derechos Nacionales de los Pueblos Indígenas. Todas las referencias a la identidad de pueblos se han perdido. La lucha indígena parece que se ha identificado totalmente con la lucha obrera. Por supuesto que la lucha obrera es de fundamental importancia en el país, pero no hay que confundir las luchas, cada lucha tiene su sujeto, sus objetivos, su simbología. La lucha de clases es solo una de las formas de explotación y marginación, también están los reclamos de los pueblos milenarios al Estado-nación que les ha negado y niega su existencia misma. Veamos brevemente  los derechos de los Pueblos Milenarios del País y su situación.

El Derecho a la lengua.

No se reclaman por las lenguas que guardan los sueños, los pensamientos, la experiencia, el alma misma de los pueblos originarios, cada vez más se ceden espacios al castellano. No hay instituciones que velen por su  conservación, su enriquecimiento. El léxico es extremadamente pobre. No hay publicaciones de nivel en lenguas indígenas. SE necesitan instituciones propias de los indígenas para salvarlas. Los jóvenes indígenas precisan de becas para estudiar científicamente sus lenguas. Podrían ir al Perú a la Universidad de San Marcos o a Colombia al Instituto “Caro y Cuervo”.

Derecho a la Educación

La Educación Intercultural Bilingüe  está olvidada. Los profesores no están  preparados, ni siquiera saben la lengua en la que hablan los niños, los cargos se entregan por palancas. No se infunde en los niños amor y orgullo por sus lenguas. Los libros de enseñanza no tienen calidad científica ni  estética. Se le asigna presupuestos mínimos.

Derecho a la cultura

Las culturas son memoria heredada de los antepasados, las tradiciones guardan huellas de la creación colectiva ¿que sería del Ecuador sin las culturas indígenas? Sería un país  gris y aburrido, lo que vuelve al Ecuador animado y colorido son los rituales, las artes, la música, los vestidos, las joyas los movimientos, los peinados, las tradiciones, los mitos indígenas. No se valoran las expresiones culturales, no se las hacen conocer ni valorar, se muestran a los turistas como atracción del país. En este caso solo puede haber interculturalidad antagónica. Las culturas indígenas son visiones del mundo integradas y coherentes.

Derecho a la Historia

Los pueblos indígenas han vivido una larga historia, cada uno ha alcanzado grandes logros culturales, artísticos, políticos,  pero el Estado las niega y únicamente enseñan en los establecimientos educativos la historia de Occidente, la de la Audiencia de Quito y de la República Ecuador. La Historia del Tahuantinsuyo pasa a ser historia de los ecuatorianos, pero no se la admite como historia del pueblo quechua-quichua. Sucede aún peor con la historia de los cañaris, los shuar, los puruhaes, ectc.

Derechos económicos, comunitarios y migración 

Los indígenas se ven forzados a abandonar sus comunidades, la tierra se ha desgastado, no hay posibilidades de aplicar adelantos técnicos para salvarla, los indígenas abandonan las comunidades y pasan a conformar la masa de trabajadores sin tierra, mal pagados y maltratados en la ciudad. En la ciudad no tienen espacios propios, ni siquiera hay un local donde se pueda enseñar a los jóvenes, computación, donde puedan reunirse  y comunicarse, escuchar música, bailar, mirar películas. En las ciudades cumplen las labores más difíciles (piénsese en los albañiles), son mal pagados.

En muchas comunidades no hay luz eléctrica ni agua potable, no hay carreteras, no hay bombas de gasolina, no llega el gas, no hay transporte.

Derechos territoriales

A los territorios indígenas no llegan las políticas del Estado, son territorios no reconocidos como pertenecientes a pueblos originarios. El Estado no  defiende a los territorios indígenas de las agresiones de las transnacionales. Muchas veces los indígenas han debido defender el territorio nacional en contra de su propio territorio como sucedió en la guerra de Paquisha. El territorio del Tena es de los quichuas amazónicos, no se les reconoce. Las fronteras nacionales dividen a los pueblos: los siona y los secoya están escindidos.

Derechos políticos y gubernamentales

En el Ecuador hay una nación dominante (hispanohablante, de cultura occidental) y nacionalidades dominadas.  El Estado ecuatoriano no protege con sus leyes a los pueblos indígenas, permite que se introduzcan las transnacionales de la madera, del petróleo, de la minería, cuando extraen petróleo o minerales a los pueblos indígenas no les llegan las enormes ganancias. Cada nacionalidad tiene sus propios problemas y necesitan leyes propias, pero no hay representantes de cada pueblo en la Asamblea “Nacional”. Las leyes de la Nación dominante (la nación ecuatoriana, hispanohablante) refuerzan al Estado-nación. El Estado ecuatoriano se cree homogéneo a pesar de la Constituciòn reza que hay un Estado Plurinacional.  No hay leyes que protejan a las comunidades, que son organizaciones específicas y tradicionales de los pueblos indígenas. Las organizaciones indígenas no tienen mayor fuerza política porque el Estado se la niega.

Derechos nacionales y ciudadanos. El racismo

El Estado quiere homogenizar a la sociedad. Algunos derechos ciudadanos llegan a los indígenas como servicios públicos (de mala calidad e incompletos: educación, salud, seguridad. No se consideran los derechos  nacionales, no hay leyes, ni instituciones que defiendan los derechos de los pueblos originarios. Sobre los indígenas pesa un racismo feroz: lo bonito, lo delicado, lo lujoso, lo elegante no se percibe en los indígenas a pesar de que tienen un físico fuerte y hermoso, una ropa de esmerada estética, adornos muy pulidos. Los indígenas deben considerar los símbolos nacionales como si hubiesen nacido de su historia, pero no es así, la bandera, el escudo y el himno nacional son impuestos por el Estado.

Derechos ecológicos

Los pueblos indígenas tienen derecho  a un medio ambiente sano, más aún que no están involucrados en los grandes daños ambientales. Las culturas indígenas son por su propia naturaleza ecologías populares.

Conclusiones

Los pueblos indígenas no pueden disolverse en un Estado-nación ajeno  a sus necesidades. No se niega otras luchas sociales, hay que dialogar pero no perder la propia perspectiva. Hay que salvar las comunidades porque son el espacio más democrático que hay en la sociedad ecuatoriana. Las organizaciones deben exigir más derechos, más presupuesto, más beneficios. Los puestos que se abran en el Estado para los indígenas deben ser garantizados por las organizaciones, nada se saca que haya diplomáticos indígenas solo por la ropa y no por derecho a participar en un Estado Plurinacional. Los pueblos indígenas son los que pueden dar pautas en el manejo ecológico del país. Las reivindicaciones  indígenas no son “racismo”, responden a una conciencia histórica de pueblos específicos, que han vivido aquí mucho antes que los ecuatorianos tengan una nación.

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