Navidad Chachi

Por: Ileana Almeida
Filóloga
Diciembre 19 de 2019

En la actual perspectiva de la transdisciplinareidad, cualquier cultura, aunque ya no goce de su esplendor original tiene valor de conocimiento y verdad, no es pertinente tildarla de atrasada o inferior.

Aún ahora la cultura chachi tiene gran fuerza espiritual, lo que le otorga profundo sentido social. Los chachis (cayapas) que alguna vez ocupaban un enorme territorio habitan ahora solo en la provincia de Esmeraldas, a las orillas de los ríos navegables.

Allá por el 2.000, un amigo chachi, Lorenzo Añape, invitó a unos antropólogos chilenos y a mí a festejar la Navidad en el centro ceremonial de Punta Venado. Nos embarcamos en Borbón, sobre el río Santiago, en una canoa tallada del tronco de un solo árbol, pero con motor fuera de borda. Navegamos a gran velocidad, de lado y lado. La selva nos cautivaba con su hechizo verde.

Al arribar a nuestro destino pudimos admirar la gran casa ceremonial de los chachi del norte,con su barandal de pambil y techo de paja toquilla. Desde el embarcadero ya se oían los sonidos de la marimba. La gente llegaba en canoas desde lugares lejanos; algunos hombres lucían túnicas azules y las mujeres faldas de labores finamente tejidas en telares.

Para los chachi, el mundo entero es una pareja y se lo entiende por la oposición de series simbólicas. Comienza la fiesta de fertilidad con la danza entre adolescentes. Niños y niñas avanzan y retroceden sin tocarse. Uñi, el gobernador, observa; las niñas van cubiertas el rostro con mantos entre abiertos, símbolo de virginidad.

Luego se presentan las parejas que van a contraer matrimonio; los novios son muy jóvenes. El gobernador y sus ayudantes cortan huevos cocidos en dos mitades, la una se entrega al novio y la otra a la novia, y las consumen pausadamente.

El huevo es otro símbolo de fertilidad. Luego vendrá la ceremonia católica en la capilla vecina. En estase ha arreglado el pesebre con las imágenes principales de la Navidad, pero los recién nacidos, los gemelos divinos-resulta que son dos: Pajta, el sol al que piden fuerza, energía y vitalidad y Papja, la luna, a la que imploran sabiduría y alegría.

El párroco de la zona, un sacerdoteitaliano de la orden comboniana, que entiende a fondo la realidad trasdisciplinaria que le toca afrontar, explica que él no se ha propuesto afectar la esencia del pensamiento chachi, de fuerte carácter religioso. Y, bueno, que lo importante es la creencia en seres sagrados.

Uno de los antropólogos, añadió que el tema de los gemelos se perpetúa en la poesía del siglo XX cómo en la de Pasernak, otro dijo que la dualidad es propia de la psique humana y que empata con la idea binaria de la tecnología digital.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

x Close

Gracias por su Me Gusta en nuestra página

A %d blogueros les gusta esto: