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Globalización y desarrollo económico de los pueblos indígenas (II)

09 Jul
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Por: Santiago Utitiaj Paati
Nacionalidad Shuar

9 de julio de 2018

Incidencia de la globalización y el desarrollo económico en la vida de los pueblos indígenas, en los aspectos socioculturales, económicos y ambientales

PARTE II

En lo ambiental la cultura de dominación, es decir, la naturaleza de los modelos de acumulación occidentales, ha generado graves impactos en el medio ambiente y la biodiversidad. Y ponen riesgo la vida de los pueblos, nacionalidades, otros humanos de la naturaleza y del espacio geofísico. Los ejemplos en el Ecuador sobran, las actividades que más contaminan y afectan a los territorios indígenas y sus comunidades son las mineras y petroleras en la Amazonía -es cuestión de mirar el mapa petrolero y minero del Ecuador-  y florícolas  en la Sierra. Existen estudios técnicos realizados y denuncias respecto al impacto ambiental. Sin embargo, la carencia de control y la débil aplicación de las leyes, han hecho que no se juzgue a los responsables. Existe la persecución, enjuiciamiento de dirigentes comunitarios e incluso asesinatos de líderes vinculados con la minería, petróleo y medio ambiente. Al parecer al Estado no le interesa “pelearse” con las transnacionales, debido que estas contribuyen con el pago de impuestos para inyectar al presupuesto general. Entre tanto los desperdicios químicos y plásticos contaminados siguen haciendo de las suyas contaminando los ríos y las quebradas. En estos momentos la contaminación más grave es con el cianuro que sufre el Rio Zamora y sus afluentes en Tundaime y Chinapentsa, que nace en Ecuador y pasa el límite internacional con el Perú. Igual sucede con la contaminación por la explotación petrolera en Lago Agrio en el territorio Kichwa y Huaorani; uno de los casos es la contaminación generada por la Compañía Chevron-Texaco, las secuelas son graves, los ríos y las quebradas se han contaminado, ya no se puede recolectar los alimentos en la selva, ni cazar animales para la alimentación diaria, esta situación se ha complicado y agudizado más aún, con las aspersiones de glifosato por parte de Colombia como parte de Plan Colombia (Plan Patriota) que fue impulsado por los EEUU en años anteriores con el afán de “erradicar” las plantaciones de coca, que fue tan nocivo, hasta hoy se viven las secuelas en los pueblos transfronterizos de Ecuador y Colombia.

En este contexto, la rotunda oposición de los pueblos indígenas y no solamente del Ecuador sino de todo el continente Americano respecto a la expansión de la globalización y el desarrollo económico capitalista, sobre todo el modelo de desarrollo basada en el extractivismo que promueven los gobiernos, es clara; defienden los últimos recursos que les queda en sus territorios para sus presentes y futuras generaciones, y sobre todo para la humanidad entera. En estos momentos se libera una batalla campal entre los indígenas, las transnacionales, el Estado y el gobierno, todo por los recursos naturales existentes en los territorios de las comunidades indígenas, hay una suerte de disputa amazónica. Los pueblos indígenas conocen que en sus territorios existe recursos vitales: agua, energía, biodiversidad y tierras, que la economía postcrisis del capitalismo necesitará para sostenerse[1]. Buena parte de esta riqueza estratégica está en la cuenca amazónica y localizada en las tierras y territorios indígenas de los países que integran la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA), Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Surinam y Venezuela.  Además, es un subcontinente de más de 8 millones de kilómetros cuadrados con una población que se estima en 33.5 millones de habitantes. De esta población total, más de 21 millones viven en ciudades. Se calcula que la cuenca, presidida por el monarca de los ríos, el Amazonas, con más de 1.000 caudales de ríos que desembocan, posee entre el 15% al 20% del agua dulce del mundo, un vital recurso cada día más escaso básicamente por el calentamiento climático y cambio climático[2].

El agua es y será el recurso estratégico del siglo XXI, más vital que el petróleo y el gas porque es insustituible. Podemos vivir sin petróleo, minería y gas, pero sin agua sería imposible que los humanos y otros humanos y seres puedan existir.  Del 100% del agua existente en el planeta Tierra, el 97.5% es agua salada de mares y océanos. Sólo el 2.5% es agua dulce para el consumo humano, la agricultura y la industria. De ese 2.5%  sólo queda disponible nada más que el  1%. Pero ese 1% se está agotando. La temperatura promedio de la Tierra, de acuerdo a la información científica disponible, aumentará entre 1.5° a 5° grados en el Siglo XXI, provocando cambios radicales en la estabilidad ecológica planetaria. El mayor impacto se está produciendo en la disponibilidad del agua, por cuanto la superficie de hielo, nieve y glaciares que alimentan los ríos y lagos se están derritiendo y disminuyendo por el calentamiento climático[3]. Y cuando este recurso se agote, pues estallará y ahondará los conflictos sociales, políticos y económicos entre países.

La Cuenca Amazónica es el paraíso de la mega diversidad y cultural. En este paraíso el bosque cumple múltiples funciones y juega un papel crucial en el ciclo del agua, como reservorio de carbono y el banco genético. Además del agua, tierras, bosques y fauna (sólo en el bosque amazónico peruano se han registrado 4.200 especies de mariposas que es una marca mundial) existen también cuantiosos recursos mineros metálicos y no metálicos y los imprescindibles bancos de conocimiento de los pueblos indígenas sin los cuales es imposible imaginar el desarrollo sostenible de la cuenca amazónica[4]. Este es uno de los aportes más significativos de los pueblos y nacionalidades al mundo. Estos pueblos con sus lenguas, conocimientos y saberes propios han contribuido a la preservación y uso racional de la recursos naturales, y que es y será una punta de lanza para combatir el cambio climático y calentamiento global.

En este contexto las Nacionalidades y Pueblos Indígenas del Ecuador han planteado al Estado y al Gobierno, lo siguiente: “Ancestralmente hemos sido especialistas en manejo sustentable de los recursos de la naturaleza. Así estaba asegurada la alimentación, la salud, el arte, la vida. Sobre esta base de identidad podemos explorar ahora otras áreas inventivas como la agroindustria, la producción de software, etc. (…) Los territorios ancestrales indígenas, los territorios con vegetación primaria, los páramos y las áreas protegidas, incluida las de Galápagos, son intangibles en el suelo, subsuelo y espacio aéreo con la finalidad de proteger la diversidad cultural y la biodiversidad. No se podrá hacer ningún tipo de explotación que afecte su integridad ni la vida de sus dueños ancestrales (…) La explotación minera, petrolera, maderera y de otra índole solo podrá realizarse en zonas externas a los territorios ancestrales, áreas protegidas,  de las que no tengan vegetación primaria y fuera de los asentamientos humanos». En síntesis, el petróleo, la minería y la explotación del bosque primario es pan para hoy y hambre para mañana para todos nuestros hijos y sus descendientes[5].

En consecuencia, las preguntas seguirán: ¿Quiénes son los pueblos indígenas y qué derechos y garantías constitucionales tienen? ¿Los gobiernos de turno y el Estado cumplen con los convenios, tratados, pactos y otros instrumentos internacionales sobre los derechos de los pueblos indígenas? ¿Qué acciones políticas públicas y acciones afirmativas deben implementar el gobierno y el Estado para garantizar la existencia de los pueblos y nacionalidades? ¿Cuáles son los principales discursos y acciones concretas de los pueblos indígenas para combatir el cambio climático y el calentamiento global? ¿Cuál es el grado de incidencia de las mujeres indígenas como defensora de sus territorios ante el Estado? ¿Existe o se puede pensar en un límite de incidencia de la globalización o mundialización en los Pueblos Indígenas?

Yumíksajrume – Yupaichani.

Fuentes referenciales:

  1. Constitución de la República. Quito, 2008.
  2. Economía Política Internacional, Quito, 2010 (Exposición).
  3. Declaración de las Naciones Unidas, sobre derechos de los pueblos indígenas, Septiembre, 2008.
  4. RUMRRILL, Róger. La Amazonía, el disputado geoestratégico del Siglo XXI. 2009.
  5. UTITIAJ, Santiago. La Realidad de las Nacionalidades y Pueblos, IAEN, Quito, 2008.
  6. Plan Nacional de Desarrollo 2017-2021. Toda una Vida, Quito, 2017.

[1] Cfr. Róger Rumrrill. La Amazonía, el disputado geoestratégico del Siglo XXI. 2009. pp. 1

[2] Ibídem.

[3] Ibídem

[4] Ibídem

[5] Propuesta elaborada por la Comisión Nacional de Educación Intercultural Bilingüe CNEIB ante la Asamblea Nacional Constituyente. Quito, julio de 2008. pp.1.

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Publicado por en 9 julio, 2018 en Categoría

 

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