Las semillas sembradas por las mujeres kichwa

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Por: Verónica Yuquilema / 08-03-2018

#8deMarzo
#SinchiShunkuWarmikuna
#MujeresTejiendoVidas

Wasipi, allpapi, runa kari warmikuna achkatami rurashpa shamushkakuna, paykunapak makanakushkata riksichina kanchik, paykunapak sinchi purita sisachishpa katinkapak… Hay tantas y tantas historias que merecen y deben ser contadas, comparto estos trocitos de vida de dos forjadoras de vida, dos mujeres que inspiran y cuyas luchas no deben quedar invisibilizadas. Gracias a sus luchas diarias y pequeñas seguimos luchando en contra de este sistema: colonial patriarcal y capitalista.

Juliana Illapa Poma, la huasicama puruwá que no se dejó doblegar

A sus 94 años, mi hatunmamita consigue sonreír y hablar con firmeza. Su corazón y mente lúcidas nos sigue aconsejando, no para de decirnos: ¡Respeten a sus padres! ¡Vivan bonito! Su largo camino de vida no ha sido fácil, las heridas dejadas son visibles, pero, sobre todo reluce su lucha como motivo de inspiración.

Ella fue huasicama en la hacienda de los Dávalos – apellido de los hacendados que expropiaron la tierra de sus dueños legítimos- cocinaba y lavaba para ellxs, caminaba largos caminos desde su comunidad Balda Lupaxi Alto hacia Riobamba, cargando en su espalda los granos que el hacendado le obligaba a llevar. No, no había carros.

Un día mientras ella ordeñaba una vaca en la hacienda, un mayordomo (empleado de la hacienda) intentó pegarle aduciendo que estaba haciendo mal su “trabajo”, ella me cuenta: “Yo cogí el mismo acial con el que me quería pegar y le pegué”; le pregunto qué le había motivado a hacer algo así y me responde: “Porque me voy a dejar pegar, si yo por lo menos estaba haciendo algo, mientras él está de vago”.

Esta historia trascendió a la generación de mi madre, quien me dice de forma contundente: “Yo por eso nunca me sentí inferior a un mestizo, porque mi madre sin saber leer ni escribir nunca se dejó humillar de nadie”.

La abuelita Juliana quedó viuda muy joven y decidió que nunca se casaría para precautelar la dignidad e integridad de sus cinco hijas, sacó adelante a sus hijas sola, les heredó el trabajo como forma de dignificarse. Ella era el ejemplo, mi madre me cuenta que se levantaba a las tres o cuatro de la mañana para hilar y hacer los anacos y bayetas para su familia; enseñó a sus hijas a arar la tierra, alejándose de la idea que solo el hombre podía hacer esa tarea.

Mi madre, Magdalena Yupanqui Illapa, legó toda esa lucha a los espacios en que ella se ha desarrollado, decidió educarse y fue la primera profesional de su comunidad y junto a su compañero, mi padre Pedro Yuquilema continúan este camino de lucha siempre utópico, donde el caminar de mis abuelitas y abuelitos han sido decisivos.

Isabel Criollo, la primera mujer kichwa Otavalo que presidió la Junta Parroquial de San Rafael de la Laguna

Conocí a esta mujer de personalidad firme y carácter fuerte un día en que la desesperanza me abatía, no sabía cuál era el camino que debía seguir para continuar con mi trabajo, pero esa mañana, me removió el cuerpo cuando escuché a una voz fuerte y decidida decirnos que ella había escrito un libro sobre la Fiesta del Coraza – fiesta que se celebra generalmente en el mes de septiembre en la parroquia San Rafael de la Laguna en Otavalo. Me quedé escuchándola atenta y seguidamente nos contó que había sido presidenta de la Junta Parroquial de San Rafael.
Quedé tan inquieta, que no dude en acercarme a ella y pedirle que me concediera una conversación. Y así fue, una semana después, estaba sentada junto a Mama Isabel Criollo y su esposo, Tayta José Tituaña tomando una agüita con pan. Su historia era interminable, me quedé casi cinco horas conversando, riendo y llorando con ellxs.

Mama Isabel es de la comunidad de Huaycopungo (parroquia San Rafael), era la única joven que sabía leer y escribir en castellano en la época, desde muy joven se involucró en el proceso organizativo de su comunidad y luego del cantón, ella fue parte de la conformación de la Federación de los Pueblos Kichwas de Imbabura CHIJALLTA FICI, ayudó a varias investigadoras extranjeras a desarrollar sus tesis, fue intérprete y con orgullo, además añade que es autora de esas tesis que posteriormente se publicaron.

La unión de la población runa de San Rafael, la fortaleza y camino recorrido de mama Isabel hizo que sea considerada como candidata a la Junta Parroquial. Tayta José y Mama Isabel me dicen extasiados: “No pensábamos que íbamos a ganar, pero la mayoría de la gente votó por mí y por el número de votos llegué a la Presidencia”. En el año 2005 se posesionó como la Primera Mujer Presidenta de la Junta Parroquial de San Rafael.

Pero no fue fácil el camino, el pensamiento racista de la población mestiza del casco parroquial fue un gran impedimento; sin embargo, Mama Isabel dejó la semilla regada y hoy por hoy, la Junta está conformada por población runa y actualmente, es presidida por una mujer kichwa joven.

Estas historias de mujeres kichwas son las semillas regadas que siguen germinando y que se juntan también a los millones de historias de mujeres del mundo que celebran juntas este #8deMarzo, diciendo, haciendo y sintiendo de la lucha su aliento de vida.

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