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Profesionalización, erradicación del racismo y discriminación hacia mujeres indígenas

18 Ene
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Por: Ing. Sumak Bastidas. 18-01-2018

¿La profesionalización ha logrado erradicar el racismo y la discriminación hacia las mujeres indígenas en el Ecuador?

Con las justificaciones del caso, voy a iniciar este corto artículo con una experiencia personal, considerando que es el mecanismo que me permite acercarme legítimamente a las desigualdades de las cuales aún somos objeto las mujeres indígenas. Un par de años atrás fui invitada para ser Directora de Participación en una entidad pública, un puesto de nivel jerárquico superior intermedio, un equipo pequeño, sin tanto presupuesto, con el objetivo de democratizar en todos los niveles la política social y transversalizar la interculturalidad y género hacia una sociedad más justa y equitativa. Joven, mujer, jefa de hogar e indígena frente a todo el aparataje burocrático y equipo técnico de carrera.

Mi autoridad inmediata superior apenas se había incorporado un par de semanas atrás. Él, joven con experiencia específica únicamente en planificación y presupuesto público. Mis actividades en cambio estuvieron centradas en mantener una relación directa con actores sociales, organizaciones de mujeres, organizaciones juveniles y un continuo trabajo en territorio para promover el ejercicio de la Participación Ciudadana, que por sí misma, es bastante compleja hasta hoy. Al parecer, estas actividades le molestaban, sintió un celo profesional y varias veces me cuestionó y confrontó.  En una ocasión, llego al despacho ministerial con querellas, lo que provocó mi remoción al cargo desempeñado. Dos días después a lo acontecido, por medio de los testimonios del Jefe de Despacho Ministerial y la Asesora Política de aquel entonces, supieron manifestar que mi cambio se debió al simple hecho de ser indígena, joven, profesional, mujer, competitiva; ya que al tercer día iba a ser remplazada por un hombre, amigo cercano a mi ijefe nmediato superior; aludiendo además que ésta persona tenía la ventaja de haber realizado una Maestría en España.

Viví en carne propia aquel dicho popular, “la cuerda se rompe por el lado más flojo”, considerando que eran mis méritos los que me llevaron a ese espacio y no el “poder” o “compadrazgo”. Dos meses más tarde, el Master en Gestión Pública graduado en España fue removido del cargo por varias razones. Por supuesto que no regrese al cargo, sin embargo, me quedó el sinsabor de haber sido víctima de un sistema sexista, machista, racista del cual somos víctimas las mujeres y, más las indígenas; ya que la desigualdad para nosotras es por partida doble.

Mi pregunta, surge como un cuestionamiento a un sistema todavía patriarcal, que nos llama a la reflexión y abre un gran abanico para el debate público, considerando que toca varios aspectos sociales, que en este  artículo no podría desarrollar por completo. Sin embargo, tambiñen se debe valorar lo ganado durante varios siglos, me refiero a nosotras las mujeres indígenas.  Las banderas de lucha por igualdad y equidad que fueron levantadas desde los años 1700 hasta la actualidad, nos traen a la memoria nombres como Micaela Bastidas, Lorenza Abemañay, Manuela León, Pola Salavarrienta, Tomaza Valdez, Kilago, Tránsito Amaguaña, Dolores Cacuango, Bertha Cáceres, Bartolina Sisa y miles de mujeres más que la historia trato de desaparecer. Para que hoy, en la supuesta época modernista o milenial, un buen porcentaje de nosotras nos hayamos “formado” o  “profesionalizado”.

Vivo más de 30 años en Quito. Mis ojos se llenan de lágrimas por la alegría de conocer cada día a más mujeres indígenas que han culminado estudios de tercer y cuarto nivel, escucho de casos particulares de mujeres que se destacan en áreas específicas del conocimiento y cuyos nombres no pasan desapercibidos, incluso en mí propio circulo social, aunque no tan grande como quisiera, está rodeado de poetas, músicos, bailarinas, catedráticas, chefs, comunicadoras sociales, terceras secretarias, doctoras en leyes, matemáticas, doctoras en medicina, microempresarias, lideresas políticas, etc. En fin, la lista es inmensa y multidisciplinaria de mujeres indígenas profesionales.

Seguramente para las estadísticas nacionales seguimos siendo la minoría, pero para nosotras, el habernos profesionalizado es una conquista social de gran envergadura, que ha marcado un antes y un después sobre el nivel de escolaridad en nosotras.  Mejorar nuestras habilidades, hacernos más competitivas y retribuir en el desarrollo de nuestros pueblos del cual somos originarias,  es hoy nuestra nueva identidad para combatir el sistema del cual hemos sido presas de desigualdad y maltrato por mucho tiempo.

Entonces surgen a mi mente más interrogantes ¿Cuántas de nosotras sufrimos día a día violencia en nuestros espacios laborales y no denunciamos? ¿Cuántas estamos sometidas a callar para no dejar de llevar ingresos al hogar? ¿Cuántas debemos invisibilizar nuestras propuestas, ideas, voz por el simple hecho de no tener un puesto tomador de decisiones en nuestras instituciones laborales? ¿Cuántas de nosotras hemos sido desplazadas de nuestros espacios laborales por no callar y frentear los desacuerdos? ¿Cuántas de nosotras somos estigmatizadas por pensar y actuar diferente? ¿Cuántas de nosotras no somos retribuidas a través de un salario justo y equitativo por nuestra experiencia y nuestros méritos?

Describir todas las formas de violencia y discriminación seguro será producto de un libro, por el momento solo quiero dejar a la libertad de ustedes las opiniones que se desprendan de este artículo, considerando que hay pocos estudios sobre la violencia de género que sufrimos las mujeres indígenas que hemos logrado profesionalizarnos, razón por lo cual traje como colación en este breve artículo mi experiencia personal, que seguro ahora mismo lo estarán viviendo más mujeres. Enfoqué éste artículo en el tema profesional, considerando que poco o mucho conocemos sobre las formas de inequidad  y violencia que vivimos en nuestros entornos laborales.

La forma de seguir abanderando nuestras luchas y defender nuestra mismidad y existencia, es no permitiendo que callen nuestra voz!


¿La profesionalización ha logrado erradicar el racismo y la discriminación hacia las mujeres indígenas en el Ecuador?, artículo de Sumak Bastidas, en Chushik, programa radial intercultural de Pichincha Universal 95.3 FM y 94.5 FM. 18-01-2018.

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Publicado por en 18 enero, 2018 en Categoría

 

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